Carta abierta a David Monllau, director de recaudación de fondos en Médicos Sin Fronteras

Desde la Sección Sindical de la CNT en MSF queremos desmentir a David Monllau, reciente Director de Fundraising de la Organización, que el pasado 21 de Julio publicó un artículo en la web oficial de la ONG en contestación a la repercusión medíatica alcanzada tras dos años de lucha sindical.

Desde la CNT conocemos de primera mano la importancia de la independencia económica. Somos un sindicato autogestionado, que rechaza las subvenciones institucionales, en donde el apoyo mutuo entre iguales y la solidaridad son pilares. Otra de nuestras características es la horizontalidad, lo que nos permite no tener esa estructura jerarquizada en la que se puedan distinguir explotadoras/es y explotadas/os.

La independencia de Médicos Sin Fronteras (MSF) es posible gracias a la precarización de cientos de puestos de trabajo en todo el estado, aquellos puestos que aseguran la obtención de fondos privados como son las captadoras y los captadores.

En el artículo, el señor Monllau -puesta en marcha la maquinaria propagandística- habla del buen hacer de Médicos Sin Fronteras, su responsabilidad y transparencia para luego relatar las condiciones “dignas” de la plantilla de F2F (equipos de captación de socias/os).

La diferencia entre el dicho y el hecho:

No estaría de más que alguien explicase detalladamente a las/os socias/os de la Organización las condiciones “dignas” que el director de fundraising pregona.

Dice Monllau que el contrato es indefinido. Es tan indefinido que hoy puedes trabajar y mañana ya no. La extinción es tan fulminante (despido disciplinario por incumplimiento de una cláusula contractual abusiva) que no tienes derecho a los 15 días de preaviso legal y sin ninguna indemnización. A efectos prácticos, lo que es indefinido es el periodo de prueba, ya que más del 80% de la plantilla no alcanza los objetivos impuestos y ven peligrar mes a mes su puesto de trabajo.

Además, es rotundamente falso que todos los contratos sean indefinidos: son numerosos los casos de contratación temporal fraudulenta dentro de la organización e incluso MSF ha sido condenada por discriminación tanto en primera instancia como en Tribunal Superior al mantener con contrato temporal a dos personas de nacionalidad extranjera.

Habla el señor Monllau de cuán privilegiadas/os somos por cobrar un salario de 938 euros brutos mensuales y que hacer 6 socios de 115 euros anuales, cada semana, es lo que permite garantizar a las personas donantes que los fondos se emplean responsablemente. Nos preguntamos a cuántas personas asocia el señor Monllau cada día para poder decir que su salario de 56.921,48 euros al año son fondos empleados responsablemente. A la plantilla de captación repetidamente se nos dice que nuestro salario son vacunas que no salvan vidas. El suyo son concretamente 210.820 vacunas de sarampión.

Recalca las facilidades de conciliación en caso de maternidad, añadiendo días a la baja y cheques guardería. Se le olvida comentar que si esa madre toma una excedencia por cuidado de menor con reserva de puesto de trabajo, no la dejan reincorporarse hasta que se emprenden acciones legales.

El resto de las afirmaciones contenidas en el artículo son un cúmulo de despropósitos:

La formación contínua se basa en leer los artículos de la web de MSF fuera de horas de trabajo. La formación “especial” mensual no es más que un coordinador haciendo miles de kilómetros para poner un vídeo o jugar al Pictionary en grupo. “Fondos empleados responsablemente”.

La transparencia en la implementación de la cláusula de objetivos es “tan” transparente que hasta que constituímos nuestra sección sindical, nadie sabía que los despidos eran disciplinarios y sin indemnización.

A la ONG le interesa tanto que sus equipos aguanten “el máximo de tiempo posible” que uno de los requisitos para la posición de “Técnico de reclutamiento y selección de captadores de socios” es tener “experiencia en perfiles con alta rotación como: comerciales, teleoperadores, captadores de socios, etc.”. Somos tan prescindibles que cuando la propia organización evalúa la tasa de rotación de su plantilla, se nos excluye de la estadística para poder dar una cifra porcentual más baja.

El caso es mucho más sangrante cuando se revisan las condiciones de los equipos de captación de empresas subcontratadas por Médicos Sin Fronteras. La ONG cada vez subcontrata y se desentiende más de las condiciones laborales de las personas que trabajan haciendo socias/os. Es una manera fácil de “pasarle el marrón” a otros, pero lo cierto es que la responsabilidad sigue siendo la misma. Cuando se busca “Médicos Sin Fronteras” en los portales de empleo se ven siempre los mismos anuncios por la simple razón de que los despidos en estas empresas hacen que se necesiten nuevas contrataciones de forma casi semanal. En la mayoría de los casos, estas empresas contratadas por MSF no pagan a sus plantillas un salario con el que sea posible sobrevivir y además se trabaja más horas que las contempladas en el contrato para poder alcanzar, de nuevo, objetivos abusivos.

Finaliza Monllau instando al diálogo para el entendimiento. Suponemos, el mismo diálogo mostrado al despedir a los sindicalistas que interpusieron alrededor de 80 demandas. Suponemos, el mismo diálogo mostrado al instaurar de forma unilateral una cláusula de rendimiento que sirve como espada de Damocles. Suponemos, el mismo diálogo mostrado en todas y cada una de las peticiones realizadas por este sindicato: ninguno.

Médicos Sin Fronteras jamás ha tenido la intención de negociar nada y los únicos pasos dados por su departamento de fundraising han ido destinados a dejar pasar el tiempo y a ofrecer dinero a cambio de silencio. La “constante revisión y mejora” de la que habla se ha traducido en el empeoramiento de las (ya y siempre) precarias condiciones del F2F.

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